Judge in Luigi Mangione Case Issues Ruling on Evidence
A Media Shallow Dive on Kash Patel 'Desecrating' Snorkeling Trip; Press Headaches Still...
The Left Keeps the Dream of Disenfranchising Red State Voters Alive
Scott Jennings Breaks Down Why the Left Gets So Violent When You Question...
Jon Ossoff Backs Anti-Voter ID, Soft on Crime Georgia Supreme Court Candidate Jen...
Behold the Inhumanity of the Left as ‘Journalists’ Mock the Death of Brian...
Secretary of Education Says She Put a Stop to FAFSA Fraud As Dead...
President Trump Just Made a Major Announcement About Iran
Stacey Abrams Admits Democrats Are Losing the Redistricting Battle—and It Goes Far Beyond...
Surprise: The WNBA Still Hates Caitlin Clark
Stephen Miller Scorches Thomas Massie Over ICE Funding Votes
Wow, TrumpRx Is Going To Save How Much Money for Americans?
Trump Calls for Investigation Into Maryland Elections After Mail-In Ballot Disaster
Democrat Bob Brooks Claims To Be a "Working Class Fighter," But Can't Seem...
Active Shooter Situation On-Going at Islamic Center of San Diego
OPINION

FIRST-PERSON: Mirando a lo que tengo

The opinions expressed by columnists are their own and do not necessarily represent the views of Townhall.com.
FIRST-PERSON: Mirando a lo que tengo
NOTA DEL EDITOR: La columna First-Person (De primera mano) es parte de la edición de hoy de BP en español. Para ver historias adicionales, vaya a

http://www.bpnews.net/espanol

Advertisement

NASHVILLE, Tenn. (BP) -- Cuando llegué a los Estados Unidos de América, tropecé con una realidad muy diferente a la que había imaginado por lo que había visto en las películas de Hollywood y leído en algunas revistas que habían llegado a mis manos en Cuba, país en el que cualquier publicación estadounidense era considerada como "Propaganda del Enemigo" por lo que podrá imaginar que era muy difícil leer algo publicado aquí.

En mis primeras peripecias para solicitar asilo político conocí a un señor que aunque no era rico, tenía un floreciente negocio valorado en varios millones de dólares. Con el tiempo nos hicimos amigos y se convirtió en uno de los más fieles sostenedores del ministerio que desarrollamos posteriormente en la ciudad de Albuquerque, en New Mexico. Un día le pregunté: "Dago, ¿si yo te pidiera que me dieras un consejo que me ayudara a entender mejor a esta sociedad, cuál consejo tu me darías?" Sin pensarlo me respondió: Siempre gasta menos de lo que ganes. Y añadió: ¡Esa es la clave del éxito! Y añadió: En este país, no importan cuánto tú ganes, siempre tendrás la oportunidad de gastar más y esa es la fórmula para el fracaso.

Mi amigo tenía razón. Durante los años que he vivido aquí he visto que esa es en realidad una fórmula para el desastre. Siempre le estaré agradecido a este amigo pues desde el principio me ayudó a adoptar ese principio. Nunca he tenido cuentas pendientes, otras que la casa en la que vivo y por muchos años el auto que manejaba. Soy aficionado a los autos desde que era niño. En Cuba no tuve oportunidad de cambiar de auto con frecuencia, pero ¿se imagina cuando llegué a este país? He tenido muchos autos y claro está las facturas para pagarlos, pero jamás he gastado más de lo que gano, ni siquiera cuando trabajaba con un salario de $4.25 la hora. Eso me ha dado una posición financiera estable, independientemente de mis ingresos.

Advertisement

En la Biblia dice en Proverbios 21.20 "Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; Mas el hombre insensato todo lo disipa". Desafortunadamente, he conocido a muchos insensatos. ¿Ha conocido personas que gastan el aumento que recibirán, antes de haberlo recibido? Es decir, antes de tener, ya planificaron cómo gastarán. He visto a muchas personas hundirse en la crisis económica que estamos enfrentando, por haber tenido una mala administración. Simplemente por gastar más de lo que se tiene. Por comprar la casa que no se puede pagar. Por querer manejar el auto que no se puede mantener. Por desear vestir la ropa que no se puede comprar. Y en definitiva, vivir vanidosamente en un mundo irreal que no les pertenece. ¿Conoce a alguien que quiere estrenarse una ropa nueva cada semana para ir a la iglesia? ¿A quién quieren impresionar? ¿A Dios? ¿Qué tratan de aparentar?

¿Sabía que el afán por comprar se convierte en un vicio, que es una enfermedad y es en definitiva un pecado? Tal vez se esté preguntando a dónde pretendo ir. Pues le diré: Yo no soy un ejemplo en nada. El aspecto financiero no es una excepción. Pero hay dos principios que he aplicado rigurosamente desde que llegué a los Estados Unidos y Dios me ha bendecido de una manera que usted no pudiera imaginar. Primero: Nunca he gastado más de lo que he recibido, ni siquiera lo mismo, siempre he tratado, de por lo menos, gastar un dólar menos. Segundo de todo cuanto he recibido, aun antes de tener un trabajo fijo, antes de hacer cualquier otra cosa, he separado mi diezmo y lo he entregado a la iglesia.

Advertisement

Hay muchas justificaciones para no devolverle a Dios parte de lo que es de Él que van desde el enjuiciamiento al pastor y a los líderes de la iglesia, el tamaño del edificio del templo, las necesidades de los pobres, los niños africanos, las mujeres maltratadas y la lista llega al infinito. La verdad es que los que no dan, simplemente están equivocados y en segundo lugar, son unos egoístas.

Hace unos años en nuestra iglesia se hizo una gran campaña para llamar la atención hacia la mayordomía, no solo del dinero sino del tiempo y los talentos. Se imprimieron unos sticky notes que tenían impreso un letrero que decía: "Es de Él." Y nuestro pastor cada semana alentaba a que tomáramos aquellos papelitos y los fijáramos a aquellas cosas a las cuales nos sentíamos más apegados, como un recordatorio de que en realidad, pertenecían a Dios. Lo que más me llamó la atención en aquella campaña fue cómo, algunas personas le colocaban el papelito a las propiedades de otros para recordarles que eran de Dios, lo cual es una verdad, pero no le ponían papelitos a las "propiedades" de ellos, incluyendo la billetera o la libreta de cheques.

¿Conoce personas que no contribuyen regularmente a la iglesia? Yo conozco a muchas y conozco a algunas que si han contribuido unas pocas veces, ha sido por puro milagro. Lamentablemente, ninguna de estas personas está en una mala posición económica. Gastan mucho dinero, y lo gastan en deleites. Claro que siempre tienen justificaciones. Son a los que se les llama en Proverbios insensatos. Pido a Dios que esta pobre gente, y no pobres en el aspecto económico, algún día llegue a darse cuenta que Dios no necesita nuestro dinero. Somos nosotros los que necesitamos mostrarle a Dios que estamos agradecidos con lo que Él no ha dado. Si no lo hacemos, es porque simplemente, somos mal agradecidos y queremos más, aunque no lo confesemos.

Advertisement

Óscar J. Fernández es Senior Editorial Project Leader para Multi-language Publishing, en LifeWay Church Resources Division, LifeWay Christian Resources en Nashville, TN, es además escritor independiente y estudioso de la Biblia. Su blog http://estudiandolabibliaconoscar.blogspot.com tiene seguidores en 45 países.

Copyright (c) 2012 Southern Baptist Convention, Baptist Press www.BPNews.net

Join the conversation as a VIP Member

Recommended

Trending on Townhall Videos

Advertisement
Advertisement
Advertisement